El día que no hice nada

Hubo un momento en que me senté…

Sin pendientes urgentes…

Sin el celular en la mano…

Sin nada que resolver…

Y en vez de sentir alivio…

Me sentí mal.

Una voz adentro que decía: deberías estar haciendo algo. esto es perder el tiempo. los demás no paran, ¿por qué vos sí?

Y ahí entendí algo.

No nos cuesta parar por falta de tiempo.

Nos cuesta parar porque aprendimos que el valor de una persona se mide en lo que produce, en lo que resuelve, en lo que avanza.

Y descansar — de verdad descansar — se siente casi como fallar.


Pero hay algo que nadie te dijo:



Si esto te dejó pensando, tal vez no sea casualidad.

Podés volver a este espacio cuando lo necesites.
O, si querés, dejar tu mail para recibir las próximas reflexiones.

A veces, una pausa compartida también acompaña.

Comments

2 respuestas a “El día que no hice nada”

  1. Di Avatar
    Di

    “El dulce hacer nada “ ..
    define el placer de no hacer nada, disfrutando del tiempo y relajándose sin obligaciones ni culpa .…. es beneficioso y necesario para la salud mental y física .
    Te quiero, mi escritor favorito ! ❤️

  2. Raul Avatar
    Raul

    Con el tiempo logras disfrutar de no hacer nadaaa , sin culpa, y lo que diga la gente o el sistema te ch… un hu….
    Saludos capo!!!
    Abrazo de gol de river a racing

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *