Escuchar hacia adentro
Hay momentos en los que todo parece hablar al mismo tiempo.
Pensamientos que aparecen sin pausa, estímulos que llegan desde todos lados, y una sensación constante de tener que seguir.
Pero hay algo más.
Algo más silencioso.
Una especie de cosquilleo leve en el cuerpo, difícil de explicar, que aparece cuando dejamos de apurarnos por un instante.
No viene de afuera.
No necesita palabras.
Solo está ahí, esperando a ser escuchado.
Tal vez no se trate de entender todo lo que pasa por la mente, sino de permitirnos sentir un poco más lo que ocurre dentro.
Porque en ese pequeño espacio, entre pensamiento y silencio, a veces empieza a aparecer algo distinto.
Un poco más de calma.
Un poco más de claridad.
Un poco más de nosotros.
Deja un comentario